Regresar a casa cansado, herido, desgastado y con las manos vacías no siempre es fácil. Y no es que uno vaya a pretender que las cosas siempre sean fáciles, pero ese momento en que te tiemblan las manos y no querés hablar porque no sabes si al abrir la boca saldrán palabras o te desarmas ahí mismo. Hay una canción de J.A. Romero que dice "Con manos vacías vengo a tí, no tengo nada que darte" y la oído criticar muchísimas veces porque dicen ¿cómo alguien va a presentarse delan