Abandonada, ante el mundo
- 27 mar
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Noelia Castillo Ramos, 25 años, Barcelona; el jueves 26 de marzo de 2026 murió de forma asistida en el hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes mediante un procedimiento conocido como eutanasia.

Sin querer entrar en muchos detalles, pero sin querer obviar las motivaciones que la llevaron a pedir tanto tiempo por este final, su tan sola mirada expresa los horrores padecidos en vida.
¿Cuál es el problema?
Un suicidio tiene un componente de arrebato emocional e impulsividad, que si uno lo piensa dos o tres veces puede llegar a desistir; pero, tras un intento de suicidio, rogar por dos años que te otorguen la muerte. Es decir, que la muerte tenga más atractivo y esperanza que la vida por un tiempo tan prolongado y constante, llevándote a gastar tus energías en luchar por morir; es una indescriptible y desoladora desesperanza.
Cuando la solución que el Estado provee ante diversas situaciones de vida, es morir; es totalmente disfuncional, errático.
Por un lado garantizar, en aislamiento, la calidad de vida y de D.D.H.H. de quienes provocaron en ella este irrefrenable destino; por el otro, esto... Es como si la pena de muerte se invirtiera, no se la aplicamos a los delincuentes porque es inhumano, pero se la posibilitamos a la victima para que no tenga que vivir con lo que le hicieron.
Pero sabemos que el Estado falla, que las organizaciones políticas son una mentira; que la desidia reina en donde pocos ganan a costa de los demás.
Y una vez más... ¿La Iglesia dónde está?
No me voy a cansar de repetirlo mientras la realidad siga siendo ésta.
Alguna vez antes lo he dicho, el cristiano promedio critica a Nietzche, pero lo voy a reivindicar diciendo: La Iglesia ha muerto. La Iglesia sigue muerta. Y nosotros la hemos matado.
¿Por qué? ¿Por qué siendo cristiano y amando a Dios y a esa Iglesia, me atrevo a decir algo así?
Porque es verdad.
Porque en todas partes llaman Iglesia a lo que de fondo no es más que un club social, que ni pizca tiene de Iglesia; solo un montón de gente cantando canciones a Dios leyendo sus biblias.
Escondiéndose como ratas en fines de semana de hiper mega congresos "donde vamos a aprender más de lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas" y lo que Dios quiere está muriendo en la calle con hipotermia en pleno invierno.
Ratas miserables, lascivas y vanidosas que tienen los ojos y el corazón puestos en que el piso esté encerado y el salón sea grande y bonito; dedicando dinero a cosas que no lo valen para poder decir que "la gloria de Dios se mueve en este lugar". Siempre puertas adentro, siempre en contra de Cristo.
Se hacen pasar por Cuerpo de Cristo, por la Novia; y se encierran a danzar con pañuelos, poner luces de colores y tomar el café entre nosotros, porque somos santos y santificados.
Pff... Jesús iba por las calles y escupían en su rostro, se arrodillaba en tierra y miraba a los ojos a personas como Noelia.
¿Y la Gran Comisión?
No importa, tenemos café caliente y sillas cómodas; y si no haces lo que te digo, te quito la bendición. ¿?
La próxima vez que lleves tu ofrenda al altar, mira a los ojos de Noelia y decime si no deberías dejarla a un lado.
La Iglesia no es el lugar, ni la congregación, son las personas que provocan en el mundo la disrupción y el fruto de paz.
Y si no hay fruto, es porque no hay vida. La Iglesia ha muerto. Y nosotros la hemos matado.
No es una muerte definitiva, pero ¿cómo esperan así el regreso de Cristo? Si sus lámparas no tienen aceite.
Porque esos mismos son los que ahora salen a decir "Esa chica se fue al infierno, porque ella pidió morir" ¿Y qué sabes? Si solo Dios conoce sus razones y solo Él puede ver a través del corazón. Esa misma gente es la que mata a la Iglesia en cada palabra.
Y muchos se preguntan ¿Dónde está Dios?
Dios está, siempre está; Él responde a quienes lo llaman.
¿Y cómo saber que debo llamarlo?
Porque para eso dejó embajadores de su Reino en este mundo ¿Dónde están? Tal vez de retiro espiritual.
¿El Estado falló? Sí.
¿Las organizaciones fallaron? Sí.
¿Y la Iglesia? ¿Qué me van a decir, que no les corresponde porque no son gobierno? La Iglesia falló aún más que las dos anteriores, porque tiene una responsabilidad sempiterna.
Dice una canción de René González, Yo quiero una Iglesia que sane al herido, que rompa cadenas, liberte al cautivo; que aclare la mente al que está confundido y que hable verdad.
¿Esa Iglesia? Hoy está muerta y lo digo con profundo pesar atravesando mi alma.
Y eso fue evidente esta semana, porque Noelia (como muchas Noelias en todas partes, todos los días) fue abandonada, ante todo el mundo.




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